Rakimania: bolsos Urban Chic

Gente creativa: Raki produce bolsos únicos, originales, con alma, con adornos imposibles como cucharas, pinceles o llaves cosidos a mano... y cada colección se complementa con un microrrelato porque detrás de cada colección hay una historia y detrás de cada historia están las personas...

La Ecomoda y el Urban Chic.

Rakimanía nace, en sus inicios con el nombre de “Raki”, en noviembre de 2005. Bajo este sello Raquel Calderón produce bolsos, capazos, brazaletes, broches, etc., con una filosofía basada en lo que se está empezando a etiquetar como “ecodiseño”: la creación de moda de calidad a partir de materiales reciclados o de la reutilización de prendas exclusivas o de alto valor sentimental para sus dueños. Para que se entienda mejor pondré un ejemplo: todos tenemos por casa unos vaqueros viejos de esos que una nunca se pueden tirar, unas cortinas “de Cuéntame” que seguramente sirvieron de marco para las fotos de infancia o el vestido de boda de nuestra abuelita. Rakimanía recoge la prenda en tu casa y tras elegir un formato de bolso que vaya con nuestra personalidad (grande, pequeño, bandolera…) y algún otro detalle, Raquel y su equipo, convierten esa vieja prenda en un bolso “urban chic”: al mismo tiempo vanguardista y elegante, moderno y estiloso, único, exclusivo, de alta calidad (cierres, cadenas y forros muy cuidados); recibimos un bolso que  nos hace sentir diferentes y en el que el cliente se siente implicado por haber colaborado en el diseño.

Raquel Calderón, el alma y las manos de Rakimanía.

Bolsos personalizados Rakimania

La primera vez que vi a Raquel pensé “qué tía más auténtica” y ahora, después de un tiempo de conocerla mejor, después de compartir un par de cervezas, alguna cena y muchas conversaciones no solo lo sigo pensando sino que me declaro admiradora de ella y de lo que hace. (Así que para los que busquen un artículo objetivo, ya pueden dejar de leer).

Raquel Calderón no solo es lo que llamamos una persona original, diferente, extravagante, sino que yo diría, aunque suene a contradicción que es invariablemente auténtica, constantemente creativa. Raquel vuelca su imaginación en todo lo que produce y en todos los ámbitos de su vida: desde cómo va vestida cualquier día, qué vehículo usa, cómo decora su casa, y casi, me atrevería a afirmar, con quién se junta. Transpira inventiva y cuando estás a su lado o cuando adquieres alguno de sus bolsos puedes sentir que tú también tienes algo de especial por participar de esa creatividad; y esa exclusividad, especialmente a las mujeres, nos encanta.

Raquel produce sus bolsos desde Dénia aunque es castellano-manchega como Joaquín Reyes (Muchachada Nui), José Mota o Pedro Almodovar y digo esto porque como ellos, tiene verdad en la mirada y una buena mezcla entre la picardía de la gente a la que le gusta vivir y un sentido del trabajo y del esfuerzo personal impresionantes. No hay duda de que su talento es innato (como el de todos ellos) pero su producción es firme, tenaz, de un trabajo claramente elaborado. Por eso los estampados de sus bolsos, de temporada o de serie limitada, son alegres, coloristas, plásticos, comerciales, fáciles de entender pero de una calidad obsesiva donde no se deja nada a la casualidad. Ella misma controla todo el proceso creativo del bolso desde los primeros bocetos hasta la envoltura que puede llevar el bolso si lo compras por Internet y se lo envías a alguien como regalo. Y este sistema de trabajo integral solo se entiende observando su curriculum.

El pasado. La formación como persona y como creativa.


Adolescente cursa unos primeros estudios de moda en Albacete pero pronto abandona su ciudad y se marcha a Elda donde comienza a centrarse en el mundo de los complementos (marroquinería, calzado…). En aquellos años llega a trabajar para firmas importantes como Hispanitas o Hannibal Laguna y en la fábrica Vicosta aprende todo lo que hay que saber del proceso industrial y de la parte práctica de la producción de bolsos a gran escala pero su cabecita inquieta le dice que en el mundo del diseño no se es nadie hasta que uno no va fuera a ver qué se cuece. Así que, en 2002 deja todo y se marcha a Inglaterra a mejorar su inglés y a buscar inspiración, más por curiosidad que por ambición. Sus experiencias en Londres, buenas y malas, la formación que allí realiza (“Fashion Styling, Design for Bags, art direction” en el Central Saint Martins College de Londres), los numerosos paseos por Camden Town a algunas amistades relacionadas con el mundo del diseño hacen saltar la chispa definitiva: ¿Por qué yo no puedo hacer algo original si tengo la imaginación y la formación suficientes?.

Trabajadora incansable y polifacética, de vuelta a España fija su residencia en Dénia y combina dos o tres trabajos entre los que le dan de comer y los que son casi una afición para ella, aprende algo de cerámica, diseña telas, experimenta con los serigrafiados y comienza a plasmar sus ideas en los bolsos de materiales reutilizados. Todas estas actividades en otros campos contagiarán de vitalidad sus prendas. Como sus viajes humanitarios a Kénia o la India innegables influencias en las combinaciones de colores vivos que pone hasta en los interiores de los bolsos. Tiene esa energía que le hace tirarse a la piscina y diseñar vestuario para cine (cortometraje “Las hormigas acuden puntuales a las citas”) o teatro (compañías “teatro de malta”, “teatro cachivaches” “teatro cómicos”, etc.); o impartir cursos de formación de marroquinería artesanal.

El presente. Bolsos camaleónicos.

La versatilidad de sus bolsos (y hablo por experiencia) es con lo que cualquier mujer sueña, es como unos vaqueros o una camisa blanca de fondo de armario: el mismo bolso te lo puedes poner con unas zapatillas para ir al mercado o pasear por el parque y después ponértelo por la noche, con tus taconazos favoritos y un maquillaje atrevido, sin que parezca la misma pieza de ropa. Podríamos decir que estos bolsos son baratos: puedes utilizar el mismo bolso para el día y la noche, o lo puedes intercambiar con el de tu madre ya que, como la misma Raquel me cuenta como una anécdota entre risas, madres e hijas pueden usarlos indistintamente porque le puedes dar un toque más sofisticado o más juvenil dependiendo de quién y cómo lo lleve y lo más importante, tengo la sensación de que no pasan de moda tan fácilmente. Cuando le preguntaron a Dalí sobre la diferencia entre moda y arte, él lo tenía claro: moda es “aquello que pasa de moda”… Rakimanía ha sabido encontrar un punto de intemporalidad en sus complementos manteniendo unas líneas claras, diferenciadas y constantes, tan personales que no están a merced de lo “IN” o lo “MUST” de ese año.

Rakimanía se dirige por tanto a un segmento de mujeres muy amplio. Las mujeres han evolucionado mucho en los últimos años y estos diseños representan a una mujer inteligente, muy independiente, muy segura de sí misma y para la que el factor edad no es determinante. Una mujer de cuarenta años ya no tiene por qué ir vestida de una determinada forma, puesto que su cabeza y su mentalidad siguen siendo jóvenes. Una mujer que no es una “fashion victim” esclavizada por las etiquetas tipo matrícula sino que busca conseguir un estilo muy personal a base de combinar varias tendencias como vehículo para mostrar su individualidad y su forma de ser.

El Futuro. Internet y la solidaridad.


Cuando husmeo por Internet, veo que está lleno de prendas recicladas o conceptos tipo “patchwork” que nos podría llevar a hacer una mala comparación con estos bolsos. Lo de Rakimanía es otra cosa… va más a allá de coger cuatro telas viejas o unos vaqueros pasados de moda y jugar a “recorta y pega”, no, lo que hace esta manchega es moda, hay algo muy original en sus diseños pero sobre todo, todas sus prendas tienen un punto de pop elegante y distinguido, clásico y urbano a la vez. Es posible que su técnica se base también en el collage pero hay que tener un talento especial para combinar esos estampados imposibles y esos objetos cotidianos (cucharas, estropajos, candados) y elevarlos a la categoría de complemento fetiche intemporal. De Raquel me gustan sobre todo los cierres y las cadenas que le dan un cierto gusto a bolso de abuelita o de anticuario; su mezcla con fondos barrocos y muñecas que rozan la estética manga, adoro sus cucharas cosidas con lazos… su imaginación no tiene límites y ponga lo que ponga, cualquier unión es posible y el resultado es siempre elegante. No hay quien se resista a la fiebre de los colores, la mezcla, lo nuevo-viejo, lo popero…

Ahora mismo Raquel está redondeando su web www.rakimania.com. Precisamente para, no solo dar a conocer sus bolsos, sino también mostrar la energía de sus trabajos desde esta plataforma al mundo, su filosofía, su proceso creativo, su fuerza comercial. Tiene a sus “amigos-clientes-admiradores” (como servidora) congregados en Facebook, asiste a ferias, crea grupos de trabajo o participa en foros y durante el último año ha podido ver sus primeras reseñas en publicaciones importantes como Elle, Vogue, europapress…

Cuando le pregunto a Raquel sobre el futuro espero una respuesta del tipo “sueño con triunfar en Nueva York o montar una tienda en Milán” pero con sus grandes ojos pardos muy abiertos y brillantes me contesta que uno de sus sueños sería montar una cadena de Ecodiseño de moda y objetos en cooperación con el tercer mundo: enseñar a mujeres o personas excluidas socialmente estas técnicas de reciclaje y reutilización de prendas, pero no para remendarlas sino para hacer nuevas creaciones, dotar a esta gente de habilidades y herramientas para que dejen trabajar su imaginación y esto les aporte beneficios económicos y como no, psicológicos y sociales. ¿Como no queréis que me confiese Rakimaníaca? Suerte Raquel, el trabajo duro siempre tiene su recompensa.

Os recomiendo http://www.rakimania.com/

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