Pilar Lázaro, pasión por la repostería

Pilar Lázaro, dueña de La Más Bonita Valencia
Foto by Pedro Llorca http://www.pedrollorca.com/
Pilar Lázaro es como sus tartas: dulce, sin artificios, cien por cien natural… de verdad, con la chispa suficiente para no ser empalagosa. Sus grandes ojos azules dicen que es curiosa, comunicadora y dicharachera; de sonrisa fácil y contagiosa a primera vista y serena, con un sentido común aplastante, cuando se la trata. Es de esas personas que te hacen sentir cómoda al instante, como si estuvieras en su casa… que te lo ofrecen todo. De esas de las que sientes que te puedes fiar y que, a los diez minutos de hablar con ella, te gustaría que fuera tu amiga. Es eso tan difícil de encontrar hoy en día, una persona “normal”.

Pilar Lázaro es como sus tartas: dulce, sin artificios, cien por cien natural… de verdad, con la chispa suficiente para no ser empalagosa. Sus grandes ojos azules dicen que es curiosa, comunicadora y dicharachera; de sonrisa fácil y contagiosa a primera vista y serena, con un sentido común aplastante, cuando se la trata. Es de esas personas que te hacen sentir cómoda al instante, como si estuvieras en su casa… que te lo ofrecen todo. De esas de las que sientes que te puedes fiar y que, a los diez minutos de hablar con ella, te gustaría que fuera tu amiga. Es eso tan difícil de encontrar hoy en día, una persona “normal”.

Pilar es atenta y está atenta, sabe trabajar la hostelería, no porque haya hecho un curso sino porque lleva la generosidad y la hospitalidad en su ADN, ese tipo de educación que es de casa, que viene de serie. Mientras nos apoderábamos de su local y de sus tartas para realizar este reportaje, en plena sesión de fotos, maquillaje, preguntas… estaba pendiente de nosotros por si queríamos comer o beber algo, seguía pendiente de qué podrían necesitar sus trabajadores mientras vigilaba por el rabillo del ojo que todos los clientes estuvieran a gusto…

Pilar es azul y rosa: azul son sus ojos que brillan especialmente cuando habla del privilegio de regentar un local frente a su maravillosa playa de La Patacona, es azul como la decoración de La Más Bonita y como la capacidad que tiene el azul de gustarle a todo el mundo… y Pilar también es rosa, porque es dulce, alegre, vital, femenina, juvenil y transmite esa ilusión casi infantil que hace falta para ser emprendedora.

Pilar es fiel a lo que es y está contenta de serlo. Se nota que es honesta en que le preocupa no defraudar a sus clientes pero sobre todo, no defraudarse a sí misma.

(Ha sido un placer para mí conocerla y poder acercaros en esta entrevista frases muy grandes que nos ha regalado)

Pilar, ¿Qué te ha traído hasta aquí? ¿Cómo de repente un día una está haciendo tartas en un sitio tan chulo?

Todo esto viene por un hobbie, una pasión que tengo desde que era muy pequeña: cocinar y, dentro de la cocina, sobre todo hacer pasteles. Mi abuela era muy cocinitas y para entretenerme en el pueblo pasábamos horas juntas en la cocina.

Después, ya de mayor, surgió la idea central que arrancaría todo esto: fue cuando me fui a los 23 años de Erasmus a Holanda desde donde viajé por todo el norte de Europa. Como hacía tanto frío yo iba de cafetería en cafetería y me decía “¡qué cafeterías!, ¡cuánta tarta espectacular!”… y pensé, “yo esto me lo tengo que montar en España”.

¿Qué querías ser de mayor cuando eras pequeña? Porque tengo entendido que estudiaste publicidad.

Yo es que nunca he tenido claro hacia dónde tirar, no he tenido una vocación definida, estudié publicidad y me gustó pero fui de trabajo en trabajo pensando que el fallo era el trabajo, que no me motivaba, pero el fallo era yo que no me sentía motivada en ese trabajo por mucho que cambiara de empresa. Y cuando me entraba la depresión volvía siempre al “yo me montaría una cafetería, me montaría un rincón para mí” pero la gente de mi alrededor me paraba un poco, “estás loca”… y mira… al final, llegó la crisis, me quedé en el paro y aprovechando el tiempo de paro llegué a casa un día y dije “¡voy a estudiar cocina!”. Yo creo que llevaba tanto tiempo pensándolo que al final la vida me lo puso delante.

¿Qué es lo que más te gusta y lo que menos de tu profesión?

Lo mejor es cuando la gente, sin saber que soy yo la que hace las tartas, a través de los empleados o de amigos, han dicho que es la mejor tarta que han probado en su vida. A veces estoy en una mesa comiendo y oigo “¡madre mía, qué tarta más rica!” y entonces siento satisfacción porque tú sola nunca llegas a valorar que lo tuyo pueda estar tan bueno. Estas cosas te hacen sentir que lo que haces es de verdad.

Lo que menos me gusta es el trabajo bajo presión, cuando no puedes hacer las cosas tan bien como quisieras y tanto la pastelería como la cocina son cosas que necesitan sus tiempos, todo tiene que estar súper cuidado. Ahora he aprendido a decir no, a saber que hasta aquí lo puedo hacer lo bien que quiero para no bajar la calidad.

Mi idea del local y de las tartas es que aquí todo es auténtico, todo es casero, quiero demostrar que está hecho como lo haríamos en casa y no estoy dispuesta en que se conviertan en tartas industriales todas iguales. Mis tartas cada día salen de una manera y cada una de ellas es única. Además observo que la gente cuando ve esas “imperfecciones” en las tartas las aprecian más porque estamos invadidos de cosas industriales.

¿De dónde sacas las ideas? Porque a pesar del éxito de tus tartas siempre sacas alguna nueva.

De investigar todo lo que cae en mis manos, libros en inglés, webs alemanas donde tienen mucha tradición repostera… y luego lo mezclo un poco con lo que sé, con algún truquillo de la abuela… y practicar mucho… y equivocarme mucho. A mí no me salen las cosas a la primera. Esto yo no lo considero un don. Para llegar a la Red Velvet que me gusta he pasado por quinientas Red Velvets que no, he alimentado a todos mis amigos, mis vecinos no me querían abrir la puerta, la gente me huía cuando me veía aparecer con las galletas…

¿Cuál es tu rincón favorito de Valencia?

La playa, salir a pasear por la playa, necesito el sol, necesito la luz. Cuando decidimos poner en marcha la idea de La Más Bonita buscamos locales por toda Valencia pero en todos los que entraba la idea que yo quería, no la veía en un bajo. Un día iba paseando por aquí con mi hermano y vimos el cartel en la puerta de esta casa y dijimos “esto, vamos a ver, vamos a intentarlo”. Que nos la jugamos… porque un sitio tan diferente, que no sea de arroz o tapas… además traer a la gente hasta aquí no solo el fin de semana o no solo en verano…

¿Un vicio con la comida?

Después de comer, un dulce, no lo puedo remediar, el dulce después de comer es algo que me supera.

¿Un recuerdo de la infancia?

Mi abuela y yo haciendo buñuelos en el pueblo. Yo subida en una silla amasando en un barreño.

Una anécdota

Cuando estaba estudiando trabajaba de camarera en un hotel y en una boda le tiré la porción de tarta nupcial a la novia en el vestido, tuve mucha suerte porque no se lo tomó nada mal… (risas).

¿Qué tiene tu producto de diferente?

Yo creo que no tiene nada muy diferente a otras tartas solo que el resultado depende del cariño y la dedicación que le pongas. Creo que intento transmitírselo a todo el mundo que trabaja aquí, que hagan todo con ganas, desde el cariño, que forman parte de un todo, la comida, la atención… tú ves a los camareros y son gente con ganas, sonriente, a los cocineros les gusta su trabajo… les gusta el sitio donde están. Y el negarme mucho a poner prefabricados para ahorrarme tiempo, bizcochos precocinados y cosas que me ofrecen vendiéndomelo como que es para ganar tiempo y hacerlo más fácil, no, ese no es mi estilo, me niego… es que si no, dejaría de ser “esto”.

Si te dieran un premio, ¿A quién se lo dedicarías? Es una manera un poco estrambótica de preguntarte a quién estás agradecida

Indudablemente a mi madre y a mi hermano, por hacerme caso, por escucharme y al final meterse en este lío conmigo, sin ellos haberse planteado nunca algo así. Mi madre me dice “nunca pensé que tendríamos un bar” (risas).

¿Y el futuro? La guerra de pasado mañana, tú que eres tan inquieta…

Pues si yo soy inquieta, mi hermano es más. Yo estaba ahora dedicándome a investigar y al montón de pedidos de tartas por encargo para cumpleaños y celebraciones especiales, pero mi hermano va siempre por delante, cuando la cosa se calma busca algo para estar “más entretenido”. Ahora estamos muy ilusionados con el nuevo local en Ruzafa. Tiene algo diferente porque aquello es un obrador donde se nos ve hacer las tartas en directo, además de una cafetería donde queremos que la gente se sienta como en casa.

(…y como en casa me he sentido gracias a ti, Pilar, mucha suerte y que te puedas dedicar mucho tiempo a lo que te gusta, que eso debe ser lo más parecido al éxito)

Entrevista publicada en La Más Bonita Magazine. Si quieres ver la revista completa Pincha aquí. Fotaza by Pedro Llorca

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