Generación Retro

Generación Retro. Tendencias, moda y fashion victims

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No sé si será porque me crié en “el barrio” y supongo que llevo inherente cierto orgullito de casta y un poco de mala sombra o será porque se me atraganta la gente que busca su personalidad y algo de autenticidad a golpe de talonario…  pero es que ya me está empalagando tanto flequillito sobre la frente y tanta “Puma” roja o verde fosfi.

Primero fue una lucha encarnizada por parecer más “grunge” que nadie y estratégicamente, todos los niños-bien de los 90 se hicieron surferos, llevaban colgantes de cuero  y un aspecto totalmente “desaliñado” a base de bañadores gastados de Billabong (10.000 ptas.), zapatillas Reef (18.000 ptas.) y carteritas con belcro de O´neill (4.000 ptas.)… todos practicaban “surf” en verano en Tarifa y por supuesto, “snow” en invierno en Baqueira, Alpes Suizos… mientras escuchaban a “Nirvana” cuyo cantante se suicidó, no pudiendo soportar el “star system” que ellos alimentaban.

Este año la disputa gira en torno a ver quién va a más “raves-altenativas” y quién tiene un aspecto más “Retro”, que debe querer decir “revenío” porque a mí eso de que los hijos se vistan como sus padres de jóvenes, cada día me gusta menos. Se supone que los jóvenes siempre deben  mirar hacia delante y no copiar estéticas de serie de televisión (Cuéntame) producida por nostálgicos pseudoprogres que, por supuesto, “también vivieron el mayo del 68” (o eso cuentan todos) y escuchaban a los Rolling (ahora momificados mediante cirugía plástica).

Así, el mismo chico que lleva este año las “Puma” más setentonas del mercado, combinadas, por cierto, horriblemente con dos polos de Ralf Laurent de colores horteras (azul celeste, amarillo limón…) para que le destaque el moreno “no hago otra cosa más que tomar café al sol y navegar”, este mismo que luce ese flequillo encerado sobre las gafas más caras y este año “grandes” que ha encontrado, fotocopia exacta, por otro lado, de las de su mejor amigo “el moderno” que ha trabajado (un verano) en Ibiza, este chavalín, es el mismo que en años pretéritos llevaba las Nike de Forrest Gump (15.000 ptas.) que ahora ha desterrado de su armario porque “son de maquineto”. Y es que a San Marcelino, el “glamour” de la Gran Vía llega un par de años más tarde por aquello de estar en extramuros.

En los setenta esta moda se acompañaba de un cuerpecillo delgado, una guitarra, y una “pava de porro” pegada al labio que ha sido sustituida por cuerpos Danone inflados a batidos de proteínas y un consumo desaforado de Cocaína y éxtasis. Y no es que esto sea el ideal de Generación, pero tampoco me parece que cualquier tiempo pasado fue mejor, ni que sea buen recurso volver a hacer “catedrales del Remember”, ni refundiciones de ropa, ni recopilatorios musicales como panaceas de la cultura juvenil. Me sobra tanto disfraz a base de matrículas con marcas identificativas (grunge, okupilla, pijas o mega-techno, me da igual) y hecho de menos un poco más de variedad, de inquietud y de ganas de experimentar en lo nuevo. Será que me estoy haciendo vieja.

(publicado en magazine música y tendencias. 2001)

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