De diseñadores a artesanos y viceversa

Artículo de tendencias sobre jóvenes decoradores valencianos que toman como opción el ecodiseño, el reciclaje y la recuperación de la artesanía manteniendo una estética vanguardista y de calidad.

Me entrevisto con Noemí y Sebas casi en la playa, es más, llego a casa con los pies llenos de arena, me quieren enseñar su último trabajo como decoradores y como ya sé cómo trabajan acudo expectante a ver qué se les ha ocurrido esta vez. Comento lo de la playa porque los muebles y detalles que yo vi serían fantásticos hasta en un camión de reparto pero vistos con luz de atardecer en Dénia, juntos a las dunas y las palmeras creo entender mejor su inspiración y su alma.

Charlando con Noemí, me comenta: “aquí hay mucho de Roma” (ella es romana) y como buena italiana su estilo (como viste, como habla, todo) florece por los cuatro costados… ¿romano? Sí, aunque yo iría un poco más allá, hay algo completamente mediterráneo, no es un diseño frío, silencioso, sino que, como los áticos de Roma, es cálido, luminoso, femenino, acogedor, actual y clásico al mismo tiempo. Me deja estupefacta su jardín vertical de bombillas: bombillas vaciadas a mano por ella, una a una, con un borde hecho de cuerda natural que sirve para colgarlas, rellenas después de agua y con su delicado tallo verde saliendo, buscando el sol. No sé cuántas hay y cuando me dice el tiempo que ha empleado en hacerlo me mareo…

Viene Sebas  y le pregunto: “qué sillas tan chulas, ¿dónde las habéis comprado?”, ¿comprado?, ¿no te habíamos comentado que nos hemos tirado a la piscina con lo del ecodiseño y todo lo que estamos haciendo es con materiales reciclados y de forma artesanal?. Me quedo muerta. Las sillas son espectaculares, de una pureza y una calidez dignas de cualquier alto diseñador o arquitecto de renombre. Sebas me cuenta que ya hacía tiempo que les rondaba por la cabeza hacer algo así y esta vez se han decidido. Él mismo buscó un distribuidor de maderas certificadas recicladas, buscó quién se las prensara para hacer los tableros y tiró de amigos para cortar y montar su propio diseño. Sigo mirando y sigo con la boca abierta: mesas hechas con palés con unos vidrios verdosos provenientes del reciclaje que dan un matiz setentero, original.

Es muy fácil decorar con un presupuesto ilimitado (bueno, aún así conozco a muchos que lo harían igual de mal) sólo comprando piezas de marca, muebles únicos, antigüedades u obras de diseñadores reconocidos. Lo difícil es tener este ingenio, este inventar con cierta facilidad algo que al resto de los mortales no se nos ocurriría ni bajo tortura. Pero este trabajo que ellos están haciendo no consta solo de intuición, la segunda parte y seguramente más complicada, es darse la maña para conseguir lo que se desea. Sacar ese talento para darle un toque diferente o un aspecto original a las cosas. Envidio esa manera de aplicar atentamente la inteligencia para salir de una dificultad, para resolver los problemas, en este caso en los espacios decorativos. Sebas y Noemí han tenido la inventiva y la decisión de hacer algo exclusivo dependiendo nada más que de ellos mismos.

¿Qué es un artesano? “El que hace por su cuenta objetos de uso doméstico imprimiéndoles un sello personal”… pues estos chicos son (además de muy jóvenes) decoradores, artesanos y todo lo que se propongan. Su trabajo es digno de cualquier capital europea, si fueran de Barcelona o de Berlín, alguien ya estaría hablando de ellos. Viven y trabajan incansablemente en la Marina Alta, así que conócelos y habla porque tenemos estupendos creadores a la vuelta de la esquina.

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