Big Sanders: la magia del artista ingeniero

Siempre que hablamos de arte o de objetos artísticos: pinturas, esculturas, nos referimos a su estética, juzgamos si es bonito o feo o si su visión nos provoca alguna sensación o nos deja indiferentes. Pertenecemos a una sociedad excesivamente digital donde consumimos arte como consumimos lo demás, rápida y superficialmente, nada está destinado a durar, a perpetuarse, y tal y como se consume, se fabrica.

Big Sanders vive y crea en Tarifa, un lugar mágico donde el tiempo parece que se haya parado, donde las corrientes de dos mares se mezclan intercambiando leyendas sobre marineros, donde los vientos hechizan y atrapan al viajero. Un lugar fascinante, misterioso, donde el silencio y la soledad del artista frente a una Naturaleza casi virgen hacen posible obras de arte únicas, exclusivas, extraordinarias e inimitables.

Aparentemente sus esculturas son obras maestras de la marquetería, miles de piezas de madera que parecieran recogidas de restos de naufragios, seleccionadas, talladas, ajustadas, encajadas, adaptadas, moldeadas hasta la obsesión para formar una figura grandiosa donde el resultado final es más que la suma de todas sus piezas… como en los cuadros de Monet cuando se miran de cerca y se ven compuestos por miles de pinceladas donde no hay dos colores iguales.

Lion/León de Big Sanders
Lion/León de Big Sanders

Si estas obras fueran solo eso, algo estéticamente maravilloso, sería suficiente pero estas esculturas además son algo más fascinante: en su interior ocultan sistemas mecánicos que nos recuerdan a las antiguas trampas de las pirámides de Egipto, a los artilugios mecánicos de Leonardo Da Vinci, a las teorías de las proporciones de Fibonacci (que se siguen usando en la fabricación de muebles), al ingenio de las máquinas de Arquímedes para elevar agua,  a los mecanismos interiores de los relojes suizos… ruedas, muelles, contrapesos y bobinas hechas a mano, talladas en latón como si fueran joyas que, una vez terminadas las obras, quedarán escondidas para siempre, dormidas, esperando a que alguien las active.

Confieso que estas esculturas son piezas que me emocionan porque son obras de arte sublimes, objetos decorativos extraordinarios pero sobre todo porque me seduce la idea del misterio, de lo que la pieza lleva oculto y solo conocen el artista y la persona que decida a adquirirla. Funciona de la siguiente manera: cuando una persona toca la escultura en el sitio indicado, se activa un mecanismo que abre un compartimento secreto, puede ser un cajón para objetos de valor o puede ser una trampa… ¿no es fascinante? Es el arte que no abandona el juego de los misterios para el que quiera o el que sepa ir más allá, como el reflejo de la cara del pintor en el espejo de Las Meninas de Velázquez… Cuando uno participa del misterio se siente especial, es la misma sensación (permitidme la comparación) que cuando en Los Goonies se activa el mecanismo que hace que el barco pirata salga de la cueva. Se abren mis ojos y me quedo con la boca abierta como si estuviera junto a Indiana Jones abriendo alguna arca secreta.

Ingeniero viene de ingenio y esto a su vez de genio: “capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas y admirables”.

Nuestra sociedad y nuestro consumo del arte es, además, fetichista. Fetichismo es darle a un objeto un valor que realmente no tiene, una sábana tiene un precio pero si nos dicen que en ella durmió John Lennon tiene otro, esa sábana queda elevada a la categoría de fetiche. Esto ocurre constantemente en el arte y hay personas que compran arte para tenerlo en casa sin que realmente les emocione porque es de un autor u otro. En el caso de Big Sanders ocurre todo lo contrario,  no se podría pagar el precio real de esta obra si se tuviera que sacar el  precio por el esfuerzo en investigación, diseño, experimentación, realización y sobre exclusividad además de sumarle el componente estético y emocional de estos objetos únicos, irrepetibles y sobre todo incopiables.

Es la artesanía de la perfección que nos lleva a lo fantástico, a lo maravilloso, que nos saca de la rutina. Yo no soy capaz de hacer esto pero me siento especial cuando lo veo, puedo sentirlo y sobre todo me emociona. Gracias Big Sanders

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